Un dibujo Japonés - Olga Mater

Olga Mater

UN DIBUJO JAPONÉS 

Lic. Máter Olga Mabel info@olgamater.com

 

“Los locos, los exiliados, los apátridas y los excluidos están encerrados afuera. Afuera, fuera de las fronteras de su país como fuera de los lazos de su lengua materna; afuera fuera de sí… exiliados para siempre de su inconsciente: no sólo son extranjeros en su exilio, sino que son extraños para sí mismos, ajenos a su historia, extranjeros en la lengua de su infancia”. (1)

A modo de introducción: Exilio del parlêtre, “no relación sexual” (2), huellas del exilio originario mientras las neurosis a unos fantasmáticamente rescata, a otros “encierra afuera” junto a ciertas huellas de lo real que insiste en su repetición gozosamente alocada, exilio del Otro, en cuyo pasaporte están ausentes su lazos, con su lengua, e historia, genealogía y filiación. A partir del exilio freudiano de una clínica de la mirada médica, por una escucha, un amor artificial y un saber no sabido. Esquizia entre visión y mirada que Lacan señala, en tanto, indica a la mirada como “paradigma” (3) y realiza un recorrido en diferentes momentos de su enseñanza, y de su clínica, acerca de la obra de Velazquez “Las Meninas”.( Seminarios 13, 15 y 22), en cuanto obra de arte, personajes y su autor, posteriormente, posición del analista en la transferencia y el nudo de borromeo. De este modo señala la mirada de Edipo no sus ojos, la ceguera de Tiresias y su videncia, y los ojos “nuestros” ante el cuadro de Velazquez, recortan el objeto a. Objeto del fantasma, que alude al sujeto atravesado por ese objeto mirada, a diferencia de la mantis religiosa, deseo al Otro, en cuanto señala la relevancia de la función de la pantalla, en cuanto, “no es solamente lo que oculta lo real, lo es seguramente, pero al mismo tiempo lo indica” (4). Formaciones fantasmáticas, de lo oído y de lo visto freudiano, objetos a, escópico e invocante, en las neurosis. Y con pacientes graves ó psicóticos? Es desde allí el interés por presentar un fragmento clínico junto a un joven, el trabajo institucional y sus dispositivos (consultorios externos y hospital de día), – especificamente no sólo la transferencia posible en las psicosis, sino además la “transferencia al psicótico” (5) del equipo profesional, es una de las motivaciones del presente trabajo sin lo cual no se hubiese hecho posible no retroceder. En el material clínico de N. se advierte la presencia de los diferentes discursos (psicoanalítico, psicopedagógico, psiquiátrico, educativo, tecnológico) en tanto éstos no hacen Uno, desencuentros y posibles encuentros, colaboraron en los devenires del tratamiento realizado junto a él; miradas diversas, escuchas diferentes, intercambio de los profesionales en torno a la dirección de la cura en la apuesta analítica institucional. Un dibujo japonés, que aloja a N. en su exilio, separa al sujeto del mundo, pantalla elemental que es construída en el tratamiento, estabiliza al momento al joven, pero sus efectos a posteriori permanecen incalculables. Psicosis en transferencia, apuestas y maniobras en la dirección de una cura, en tiempos del siglo XXI y sus artificios, mientras, se excluye al sujeto del inconsciente, – discursos de las neurociencias y tecnología – en tanto retoños del siglo XIX; a ciertos sujetos excluídos del lazo social, puede rescartar en “reconstruir una realidad” sublimaciones artísticas, que por borrar huellas de lo real del sexo, de la muerte y de la castración, facilitan a quien desalojado del Otro, como N., se sujete a un topos que anude el desorden del exilio. Presentación de una viñeta clínica Afuera del Otro, en su encierro, años atrás, un joven de 16 años (N.), junto a sus padres se presenta, excluído – exclusión freudiana, “verwerfung” a la cual Lacan el 4 de julio de 1956 traduce como forclusión – de: – la escolaridad desde semanas antes a la entrevista, a partir de la inmediatez de un exámen de matemáticas en 9no. Año, no habiendo presentado dificultades de importancia años anteriores, a excepción de lo acontecido en 1997 que diagnostican orgánicamente el síndrome Gilles de la Tourette1, adeuda tres trimestres de matemáticas. – el entorno familiar, N. en su habitación, con trastornos del sueño y del lenguaje, no habita junto a sus familiares, hablado insistentemente, de manera verborrágica, con dificultades, sin ligar ni ligarse al Otro ni al otro, sus ojos giran o se fijan en un punto, es hablado y visto, se impone una y otra vez, el mandato gozoso de “rendir matemáticas” para no repetir el noveno año. (persiste el mismo al modo de cierto estribillo por dos años durante el tratamiento). – del tiempo y el espacio, la consulta es en los primeros días de enero, no ha sido evaluado oportunamente y aún dista el tiempo de exámenes escolares, N. no advierte la temporalidad, por fuera de ella señala su exilio y su encierro. El tiempo y el espacio se reconstruye de manera euclidiana, en el tratamiento, en torno al dibujo, posteriormente, y las actividades que lo enlazan a los animés. – lazo social y de su cuerpo: N. no se relaciona con ningún joven de su entorno, ni familiar o externo a él, sólo con su padecer absoluto, dice:“si me muero? me falta el aire” en un momento de su discurrir metonímico, “una voz me dijo que si no voy a un colegio normal soy un bobo, y eso me pone mal, tengo que dar matemáticas”, no dialectiza, imperativamente insiste en atormentarlo, extranjeridad, que denuncia un pasaje de ida sin retorno, “no duermo porque me muero se me achica acá (señala su garganta) se me tapan las venas no se puede dormir matemáticas me pone mal no puedo memorizar “. Discurrir metonímico hipocondríaco, goce que del cuerpo no se sustrajo, desorden imaginario en tanto el cuerpo es un concepto operatorio, angustia de despedazamiento según E. Porge (6 ). – En el transcurso del tratamiento, se acotan éstas referencias, para comenzar a presentarse de manera erotomaníaca, anticipos del empuje a la mujer, paralelamente a los comienzos de su estabilización artística gráfica, en particular, la acentuación de las deformidades corporales en los dibujos seleccionados, fragmentaciones internas; ¿bosquejos de cierta simbolización de aquello imaginario desarticulado insistía desde lo real ? lo dicho por N. empieza a ser dibujado en sus trazos, sirviéndose del Otro de los medios de comunicación – televisión, computadoras e internet, videos, etc.- sin saberlo, N. posteriormente encuentra una lengua, una historia, y un cuerpo posible de habitar. – de la historia al concurrir N. sólo señala acerca de las matemáticas, abstracción que lo atrapa y asfixia, sin un más allá ni acá que lo sujete, sin familia y sin escuela, solo aquello puro y absoluto de las matemáticas. Sólo, huérfano de filiación y genealogía, sin pasado ni presente, ningún intercambio posible. Posteriormente es posible dibujar historias japonesas, en las cuales sentirse partícipe, ya sea como: dibujante de historietas, personajes elegidos en diferentes momentos del tratamiento, clubs de fans, páginas webs, locales comerciales de comics, con su modalidad subjetiva. N. comienza a concurrir, de acuerdo a su obra social – derivación mediante, a una institución, a dos sesiones y a un profesional del área de psicopedagogía, por “problemas de aprendizaje”, junto al control psicofarmacológico – . En el transcurso del tratamiento terapeútico con N., aproximadamente cuatro años, se realizan modificaciones del dispositivo, y diversas maniobras, a modo de reseñar y a posteriori presentar ciertos fragmentos del material clínico de N., las siguientes consideraciones: – El dispositivo de acuerdo a los avatares del mismo, en un comienzo como se ha señalado anteriormente, se lo otorga su obra social, luego comienza a concurrir a una actividad y luego a dos de Hospital de día (Taller de modelado, Taller de Dibujo y pintura), para permanecer en el segundo taller, hasta finalizado el presente tratamiento individual – puesto que el trabajo que éste pudo deconstruir mediante los dibujos, en particular japoneses, le ha posiblitado en su extranjeridad, un cierto lugar y nombre que en lo real lo ha estabilizado, herramientas imaginarias y simbólicas que ortopédicamente fueron encontrándose en el viaje analítico.Modificaciones de la frecuencia semanal a las sesiones individuales, cambios de profesionales – el joven solicita luego de un tiempo importante de trabajo, cambio de médico psiquiatra, asistir a un solo taller, como los espacios escolares, a lo cual se accede, se posterga ó se advierte no acompañar determinadas decisiones, acorde al momento del tratamiento, de N. o de su familia. – La multiplicidad de transferencias y discursos, obstaculizaron y posibilitaron al mismo tiempo los devenires analíticos. Así el odio y la no especularización del mismo, halló medios para vehiculizarlo, y hacer cierto trazo en sus dibujos, siendo los profesionales pantallas, no espejos; de la exclusión a un exilio menos forzoso, en la institución en la cual se asistió como en la escolar. – El trabajo junto a sus padres, si bien no adeptos al campo “psi” en un primer momento, fueron acompañando el trabajo analítico de N. posiblitando el mismo, desde su concurrencia, escolarización al año de tratamiento en una escuela – llamada “de recuperación e integración” – la compra de revistas y materiales de los llamados “animé japoneses”, actividades extras como taller de historieta, karate, jornadas, clubs de fans de los comics, etc. Padres que comenzaron a practicar el idioma de N. facilitando los medios para deconstruir en el afuera, un exilio japonés, ironía lacaniana, real de la clínica de la psicosis. De manera periódica se realizaron entrevistas con ambos o de manera individual junto a sus padres, en ausencia de N. y a posteriori en presencia del joven, a partir aproximadamente de los dos años de comenzado el tratamiento. – El intercambio con los profesionales de la institución escolar, facilitó que las estrategias no se limitaran al consultorio, a hospital de día, al ámbito familiar, sino que en la escuela, el exilio y el encierro se tornara menos forzoso. Modificaciones que acompañaron el viaje analítico junto a N. de manera tal se presentan fragmentos del análisis: – En las primeras entrevistas los padres se presentaban angustiados señalando sus incertidumbres ante lo ocurrido con el joven, remarcando un antes y un después de N. ambos decían: “no lo vemos bien… dice cosas que no coordina,… lo atribuye todo a lo físico lo llevamos a todos lados y no tiene nada…… parece que entiende pero no…, solo le interesa el play station… no nos importa a nosotros la escuela queremos que esté bien… empezó con tics… no duerme… dice cosas sin sentido… no habla con nadie de la casa… tiene ideas raras… hace meses que en algún estadío de la locura estaba… no acepta un no…”; los padres acercaron a la analista permanentemente inquietudes, propuestas y desde sus posibilidades, vehiculizaron ciertas indicaciones ante sucesos determinados, como robos de dinero, peleas con compañeros, actitudes negativistas de N. ante cada cambio de dispositivo, etc. hasta la finalización del tratamiento, ambos ante el exilio no renegaron de la enfermedad de N. sus cuotas de responsabilidad los convocó a entretejer junto a N. una freudiana “reconstrucción de la realidad”, ellos se exilian junto a él en diversas ocasiones. – N. comienza a concurrir señalando “me broto cuando voy a la escuela… no se puede hacer gimnasia se rompe el cuerpo… me muero me falta el aire… duele el brazo… no me acuerdo matemáticas se me olvida… tengo miedo que se me corte la pielcita del pene… “. N. vive con sus padres, una hermano unos años menor y sus abuelos, en el mismo hogar. Discurrir verborrágico de las sesiones, sin dirección, desvarío del goce en escena en cada encuentro Se propone, de acuerdo a su inquietud numérica por las marcas de cigarrillos, propiciar una “re-colección” de marquillas, reunión de cajitas box y papeles de su envoltorio, sin clasificación alguna. N. las cuenta en cada sesión, los profesionales de la institución- quienes lo asisten y otros que no – comienzan a colaborar con la reunión de los objetos, cada vez que llega al número que se propone extiende la cifra a alcanzar, lo cual desconoce sosteniendo diferentes hipótesis con cierta coherencia interna acerca de la versión del día, abandonando la recolección de una entrevista a la otra. Primer maniobra analítica en lo real con el sujeto. Al realizar la “colección” comienza a ceder en el discurrir de las sesiones, dichos acerca de la fragmentación del cuerpo, sin velo, ni pielcita que recubra, sobre la masturbación expresa: “no duermo por masturbarme, dicen que te pone loco, no, no me la pongo, es como ser puto…” . Empuje a la mujer que comienza a surgir en las entrevistas. – Da paso a iniciar un metonímico inventario de “quejas”, “reproches”, querellas, con cada otro de su entorno, familiar ó profesional, ya no islado, por medio de la agresividad y del odio, comienza a circular, junto a sus primos, en su casa con sus reclamos, en la institución en cada espacio terapeútico, y al imponer al otro que le facilite las marquillas, él no las busca, son los otros quienes “deben” dárselas, no acepta contradicciones, olvidos, desinterés, excusas, se comienza a diseñar un “libro de quejas”. Segunda maniobra analítica en lo real con el sujeto. Entre quejas, odios, cajitas de cigarrillos, números y más números, comienza a dar cuenta de jugar a los videos juegos, nuevamente los números convocan, cantidad de niveles, horas de juego, cuántos juegos, y nuevamente el odio, que no le prestaron, que le robaron, que no lo encontró, etc. Y nuevamente la trampa de “juego muchas horas, debería jugar menos dicen eso”, versión de ir o no a la escuela normal, obsesivamente pero a la manera del paranoico. – Comienza a participar en Hospital de día en el Taller de modelado, en su primer producción, realiza un “tanque” con ciertas dificultades para quedarse en el taller, inquieto luego del período negativista y de lucha imaginaria de agresividad con quienes participaban del mismo,- en las sesiones no en acto – al tiempo comienza el Taller de dibujo y pintura. Acerca dibujos a quien coordina el Taller, acompañándose en la construcción de los mismos técnicas, al comienzo no acepta sugerencias ni correcciones, posteriormente – transferencia mediante acepta, se niega, presentándose en el taller con su modalidad. Espacio que conserva finalizado el tratamiento individual. Dibujos no lúdicos para N., cuando hombres se convierten en mujeres, y animales se convierten en mujeres, por superpoderes, N. advierte lo que los neuróticos velan, la no – relación, lo real del sexo femenino, sin pantalla N. atiende las lógicas del dibujo japonés, y traslada a la vida cotidiana, sin metáfora alguna. (7) A partir de aquí concurre al tratamiento con una carpeta de dibujos realizados por él, con sus fechas, mencionando su cantidad, número de colores, personajes, etc., será a través del mismo que se establece cierta estabilización de la estructura, suplencia en lo real, puente en su exilio, facilitando una ortopedia a su subjetividad. Aumenta de peso, se presentan situaciones de riesgo (transitar en la vía pública solo) hurtos ( objetos familiares y escolares), así el dinero comienza a preocuparlo, números y más números, dinero y objetos que pueden adquirirse con dinero, de este modo se establece un trabajo con el padre, a cambio de dinero (que ya le daba sin motivo) el cual realiza a posteriori de finalizar terminar el tratamiento individual, y que propició diversos avances en N., en su exilio y ex – sistir. Comer comida balanceada de su gato, muerte del gato, un nuevo gato, practicar karate y su evaluación, como iniciar un proyecto de estudios, dice “el sábado tuve la cabeza como antes… me duró media hora raro me siento tengo la música de los video juegos pero hablan”. Episodios que continuan cual ventana de lo real, de manera intrusa imponiéndose al sujeto, por momentos advertido, con pantallas, televisor (dibujos animados), de monitores (computadora), sus propios dibujos, en un comienzo realizar cantidad de dibujos, para luego reservarse a calidad de los mismos, ante algo de lo real “de antes” dibujar, en su casa, en la institución, en la escuela, en el colectivo, etc. Pijamas party, – pasar la noche en una carpa con amigos en el fondo de la casa- , ir a bailar, dibujan un nuevo paisaje primero sin color, luego con fondo, en lápiz, con colores, técnicas, N. grafica, hace copias de dibujos japoneses, dibujos que lo acercan a convenciones, páginas de internet, grupos de fans, taller de historieta – al cual deja de concurrir por que “quería que invente”-. Rivalidad que acompaña a N. en el exilio de manera persecutoria generalizada, y posteriormente se acota a determinados aspectos que éste recorta en el trabajo terapeútico: las matemáticas, las cuentas a N. no son cuento, no dan, y allí se pierde. (8) Animé japonés, como lo llaman, que a diferencia de otros dibujos animados, no hacen diferencia de sexos. N. copia dibujos de casi-chicas, exacerbación de rasgos femeninos exuberantes, hasta grotescos, cuerpos deformados, semidesnudos, rostros particularmente agresivos, y amenazantes. En revistas, quincenales – mensuales, en las pantallas televisivas, video, DVD, cine, los dibujos japoneses, a partir de allí el televisor, la video, el play station, ocupan un lugar preponderante, usarlos, atento a si se rompen, tiempo, dinero, etc. numerología que se le impone a N. en torno a los objetos que convocan al mismo. De copiar los personajes del televisor (encima del televisor) a comprar revistas, buscar en internet, en la escuela organizar archivos de los personajes para luego copiarlos, exponerlos en eventos en ambas instituciones (asistencia y escolar) a condición de no venderlos, exponerlo junto a un cartel de “reservado”, sus dibujos objetos preciados, no intercambiables•, numerados siendo el último el que ocupa el primer lugar y renueva los mismos junto a una revista, acorde a las preferencias del momento, en cuya carpeta, mochila, saco, se hallan abrochados prendedores de los personajes mismos. ¿Por qué éstos dibujos? Dibujos de personajes que se suponen femeninos, con textos en burbujas, una boca abierta sobre el Otro y su voz, voz del Otro que a N. lo alivia como inquieta, voz que invoca al goce en sus diversas facetas – sexual, agresivo, mortífero -. Una mano traza las copias, las pinta, y con la otra mano, se masturba, se chupa el dedo, fuma un cigarrillo, trazos de una gramática pulsional en ambas manos en lo real. N. dice “ prefiero los dibujos japoneses a los yanquis porque tienen expresión en la cara: cara de enojado contento vergüenza y tienen sombras”. Dibujos, copias, personajes, historias, que hacen puente al exilio, su desorden en el desorden japonés, dibujos que no lo confrontan con lo fálico ausente, en tanto sin el Otro se presentan los dibujos, sino un otro japonés, por ejemplo un personaje masculino al abrir una canilla de agua se convierte en mujer, N. creyente de ésta legalidad supuesta, y fiel admirador, legalidad en cuanto metáfora delirante que ordena suplencia, a éste como al mundo, y N. se ordena bañarse porque los japoneses lo hacen, claro, de vez en cuando. J. Braudillard describe a esta era como transexual ” uno ya no se mira, se acabó la seducción (…) juega a la diferencia sin creer en ella”, escisión entre la visión y la mirada que la clínica de la psicosis denuncia, y dice “lo transexual reposa sobre el artificio, ya sea el artificio anatómico de cambiar de sexo o el juego de los signos indumentarios, morfológicos o gestuales característicos de los travestis”. Los dibujos íntimos responde N. “son pornográficos”, en palabras de J. Braudillard “Pornografía posmoderna si se quiere, donde la sexualidad se pierde en el exceso teatral de su ambigüedad y de su indiferencia” (8). Son dibujos transexuales los de N.? Coartadas de nuestra época, semejantes a las de N., indiferenciación, agresividad – ya no solo constitutiva – sino trampas imaginarias, en que ‘o yo o el otro’ con el semejante, ya no es solo la lucha por puro prestigio hegeliana sino la efectiva muerte del otro. N. vé pero no mira, vé las figuras, por pedazos, cuerpos fragmentados, celosamente cuida sus copias y originales, como las publicaciones que re-colecta. Comparte los da a ver, por unos instantes, determinados dibujos y otros son de su intimidad, y al advertir que éstas figuras le son soportables y agradables a él, en su dimensión plana, pero no son éstos dibujos admirados por otros, para quienes “no entienden” señala N. “no saben lo que pierden que Disney!!!!! no entienden nada”. Indiferenciación sexual, que alivia y esconde el empuje a la mujer, para un evento de los comics, disfrazarse de mujer era una motivación, señala en otra ocasión “no sé si soñé pero era una mujer y tenía a un hombre desnudo conmigo”, ó “me gustaría ser más mujer, dibujo mujeres, y lo convierto en realidad, me imagino una mina en bolas y después un chavón a mí las minas verdaderas no me gustan me gustan en los dibujos japoneses, me gustaría ser uno de ellos, me imagino el cuerpo desnudo…….o el de un amigo mío”. Imagen, nombres, cuerpos, sombras, transparencias de los personajes casi femeninos, dibujos y neologismos (palabras redefinidas). Abstracción de N. en rituales, ceremonias, en torno a determinados dibujos japoneses, de acuerdo a las palabras de J. Braudillard “Ya no hay estrategia del Bien contra el Mal… ya no hay más estrategia que la del Mal contra el Mal: la estrategia de lo peor” (9). Estrategia de los personajes, lo peor del otro, su horror; en N. del horror desarticulado estructural al odio utilizado de diferentes maneras que organizan el goce, una autocreación artificial (10) en Joyce, con N. una autocreación artificial en transferencia, que grafica y en cuanto creyente predica. Desde que se comienza a trabajar con el joven, alrededor de los meses: marzo – julio – diciembre, se presentan tiempos de desestabilización, época de exámenes; en palabras de R. Broca “el objetivo consiste en sustituir este desencadenamiento brusco, crítico, cataclísmico, por un desencadenamiento controlado mediante el dispositivo analítico: es lo que se denomina una psicosis bajo transferencia” (11). De este modo matemáticamente en el tratamiento, pueden realizarse diversas maniobras, a partir de su reiteración, no sin hacer soporte a los avatares pulsionales y repetitivos en N. su tarjeta de presentación como: “tengo que ir al colegio de antes porque quiero un colegio normal estan mis compañeros..”, posteriormente ,“no quiero ir a hospital de día no me gusta, estan locos ellos yo no”, o “la escuela no me gusta, esos pibes no estan como yo, no se puede” al comenzar a ir a la institución de recuperación.“vos que pensás el año que viene puedo ir al colegio de antes, M2. me dijo que sí vos me dejás… mi mamá me dijo que la psicóloga dijo que la cortemos con los médicos vos querés que me muera ahora entendí… quiero venir acá más días… no quiero venir más… me quiero cambiar de taller… “. De manera querellante N. o de desecho, llanto en lo real, soledad, “a ninguna chica le puedo gustar porque me chupo el dedo… nadie me quiere no sé bailar… no sé hablar de cosas que hablan los otros, no voy con mis compañeros de escuela, la cabeza me caminaba antes ahora no funciona”. Ambas modalidades de goce, N. en la cornisa, denuncia el exilio, y advertidamente se buscan diversos pasajes, junto a N y sus padres, así el joven por fuera del tiempo fenoménicamente se presenta, con la incoordinación de las primeras entrevistas, no sólo en el discurso, su cabeza – en particular sus ojos –, las manos, movimientos estereotipados en sus miembros inferiores como un balanceo corporal. Cada fecha de exámen (marzo, julio y diciembre) N. rinde un “homenaje” al horror del abismo estructural. Sin preguntar al otro – Otro, (esquema L) sino respuestas anticipadas que adjudica inconmoviblemente, maniobras en ocasiones ineficaces; en que el modo de caminar, hablar, utilizar o no anteojos, etc. hacen signo, el analista en cuanto testigo, de manera persecutoria, quien hace valer su testimonio, en diferentes momentos de la cura coexistieron, y de manera general con cada profesional, secretarias, pacientes, y otros, en el transcurso del tratamiento. Animé japoneses, superhéroes transexuales, indiferenciación de los sexos, pertenecer a un grupo de fans de los comics, en que sólos como N., cada fans está con su héroe, visión de su soledad y confusión que el dibujo anima, sin intercambio alguno, una fachada que al joven le ha permitido hasta la fecha una coraza, no metálica, no por ello menos real, para con sus ruedas transportarse. Así N. finaliza la última entrevista junto a una foto que trae, luego de varias semanas, de un premio, que gana al construir un “tanque” quien salía del mismo, N. – aquel que dijo tenía que inventar años atrás. Tanque que por sus tres características a N. le facilitan: poder ofensivo, movilidad y protección, es – tanque, pilotea junto a sus dos otros ocupantes. El dinero del premio lo ha invertido en nuevas revistas, juegos y los arreglos de la video para seguir gravando películas japonesas. N. interrumpe su tratamiento, sosteniéndose el taller de dibujo y pintura, la escuela por una beca y éste en la última sesión, cede un dibujo de su autoría, por primera vez, al tiempo que muestra el mismo en elaboración “no me podía quedar sin ese, por eso te lo doy”. Solicita el email del analista y facilita el suyo, el cual se halla compuesto por “un dibujo japonés”, a posteriori de la última entrevista semanas después, envía por email, en asunto escribe Soy N!!! y envía como archivo adjunto el dibujo de quien con su nombre se representa.(12) Talento de N. para dibujar, cosecha admiración, superhéroe, recuerda lo expresado por la Dra. Mara Gerez Ambertín: “El supuesto superhombre no se rige por una ley reguladora del lazo social, sino que utiliza las trampas de la ley lo cual es, quizás el costado más peligroso de ese “personaje” – se refiere en particular a Rambo y otros – venerado por las masas. La justicia que pone en marcha se basa en un abuso del poder que, ofreciendo o prometiendo una “justicia venerada” apela a toda la maquinaria de los desenfrenos de la ley y – en verdad aporía – se vanagloria de hacerlo en honor a esa misma ley de la regulación del lazo social. Pero, más allá de la discordancia de su discurso, o por eso mismo, logra seducir a las multitudes.”(13) Seduce a las multitudes, y en particular a N. legalidad particular que lo cautiva suplencia ante el vacío, “aquello que empezó por el padre termina en la masa” parafraseando a Freud (14). N. inventa una genealogía “ser como ellos”, es una posibilidad de ex – sistir, ser para otro, suple la ausencia fálica, consistencias imaginarias, invención en lo real, que ordenan en el vacío, por un agujero estructural, desanudamiento por fuera de la ley. Para concluir

N. un sujeto psicótico trabajador, en palabras de Colette Soler, continúa sus “visitas” y concurrencia al taller de dibujo y pintura, presentándose con la misma modalidad, escribe emails, envía archivos de superhéroes japoneses al analista esporádicamente, dibuja cuando la cabeza “funciona mal”, en donde se encuentre. Del “play station”, calcar figuras del televisor de dibujos japoneses, copiarlos en un papel, mejorar su calidad, darlas a ver; como un tanque en cerámica sin piloto, un tanque manejado por él, indican diferentes momentos del tratamiento junto a N., entre las matemáticas y el psicoanálisis. J. Lacan en 1966 señala acerca del parentesco y las diferencias entre los psicoanalistas y los matemáticos, expresa “él tampoco dice de que habla, sólo que es por razones un poco diferentes de la del matemático (…) no dice de que habla no es simplemente porque no sabe nada de eso, es porque no puede no saberlo (…) cuando el paciente habla, habla a su manera en lo que concierne a aquello de lo que tendría que decir aquello de lo que habla y no puede ser dicho. Lo curioso es que es necesario que los psicoanalistas hablen también y que resulta de esto no que hablen como hace el matemático muy simplemente eso de lo que no dice que habla sino que habla de eso de costado (…)”.(15) Hablar, intervenir, callar, inventar junto a N. no ha sido sin idas y venidas, y en el devenir, advirtiendo que las matemáticas se presentaban de costado, mientras numeraba marquillas de cigarrillos, quejas, revistas, dibujos, películas, archivos, amigos, enemigos, profesionales, compañeros, etc. Al costado de N. para en un momento sostener y hacer soporte, desde la función de la presencia, señala Lacan: “es una presencia que no vale sino porque finalmente se borra, como se ve en matemáticas” (16), presencia ante los avatares pulsionales, lo desarticulado del goce y del lenguaje, rivalidades imaginarias en la exclusión; y desplazamientos debido a la multiples tranferencias, intra y extra- institucional. De costado como señala Lacan , el “sindrome de Gancer” característico del analista, en cuanto “hay que clinicar. Es decir, acostarse. La clínica está siempre ligada a la cama: se va a ver a alguien acostado” (17); clínica con sujetos neuróticos, de costado y acostado, analista y analizante, la mirada es exiliada en el espacio analítico. En la clínica de las psicosis la presencia del analista como testigo, haciendo valer su testimonio, posibilidades de caer en las redes del conocimiento paranoico, posición del analista en que la mirada, llamar al sujeto por su nombre, aquel que lo nombra sea éste el donado por sus padres, o como N. el adoptivo japonés; de costado, cara a cara, y desplazándose, en que la mirada y la voz del analista se encuentra presente – ausente, ni presente ni ausente, ya que ambas facilitan la aparición de fabulaciones e ideaciones persecutorias. Así los ojos se cierran para dar curso a los sueños, pesadilllas, producen éstos lágrimas y otras lágrimas que son de lo real, como expresa Norberto Rabinovich.(18) N. vé euclidianamente para copiar dibujos japoneses, X. un joven desestabilizado clínica y estructuralmente, comenzó a dibujar ojos, en lápiz, en cerámica, en los talleres y con los profesionales, ojos “que pacifican” expresaba – signos de la paz en el iris del mismo – y ojos “que joden” señalaba el joven. N. sin embargo, indicaba “no me salen los ojos, los hago mal, pero es porque no me gusta que el ojo que dibujo me mire, y como hago para dibujar un ojo y no me mire (…) lo hago a lo último mejor” Cambiar las gafas, parafraseando una escena de un film, en que sus protagonistas al invertir los anteojos, miran como el otro los avatares del amor,(19) mirada que evoca y elude la castración, la no- relación y lo real. En palabras de G. Didi – Huberman, “He aquí por qué la tumba, cuando la veo, me mira hasta lo más recóndito (…) en la medida misma en que me muestra que he perdido ese cuerpo que recoge en su fondo (…) ante la tumba yo mismo me tumbo, me tumbo en la angustia” (20), señala las diferencias entre ver y mirar una tumba, ofreciendo fotografías de obras de arte. Real del Otro del sexo, de la muerte, del destino, de su inexistencia, etc. a los neuróticos lo fantasmático pacifica, en cambio, con algunos pacientes graves, se construyen gafas, anteojos, que ante lo real el sujeto no desfallezca. Pantalla japonesa con la cual N. convive, en su exilio, suplencia que ha anudado al momento, los registros de manera borromeana, sinthome que se compone de similares ingredientes, de su descompensación estructural, “reproducción” a la cual se refiere S. Rabinovitch (2000) en el trabajo analítico en las psicosis en lo real. Un dibujo japonés, suplencia con la cual N. hace cierto lazo, sinthome, con el cual se representa, pronuncia y escribe palabras en japonés, lee sobre la vida en Japón y los directores, creadores de los comics; con sus anteojos puestos medianamente y a su estilo, circula, dibuja y evita determinados aspectos que el “me hace mal” por el momento lo preserva. Era de lo transexual, del vacío, del Otro que no existe, los aparatos ideológicos procrean y reproducen imágenes que a ciertos sujetos estabilizan y a otros no pueden advertirse sus efectos, debido a cierta labilidad de las estructuras3. Estos jóvenes no son “Los hijos del Rock”, responden a los nuevos tiempos y una nueva clínica. Real de la clínica de cada quien para en el “clinicar” el psicoanálisis continúe haciendo lazo, en los consultorios y entre los profesionales.

“el sujeto completamente normal, es el psicótico por excelencia” Jacques Lacan

……………………………………………… Lic. Olga Mabel Máter Bs. As. Viernes 6 de Agosto de 2004.-

Referencias Bibliográficas: 1) Solal Rabinovitch ( 2000 ) Encerrados afuera. La preclusión, un concepto lacaniano. Pág. 7 Ediciones del Serbal. Barcelona – España. 2) J. Lacan (1975) Seminario 22 Clase 8 / 4 / 75 pág. 97, señala acerca de la no relación, indicando relación como proporción, y advierte sobre la desproporción “fundamental error limitado por el nudo” pág. 99 Inédito. Posteriormente en el mismo seminario expresa en la clase del 13 / 5 / 75 la no relación de los sexos, en cuanto dos círculos no anudados, cada uno en su manera de girar en redonde, como ambos no están anudados, no – relación dos círculos que los anuda un tercero por estar desanudados, y siendo solo por el cuarto, un nudo borromeo que se anudan, pág. 123, 124 y 125. Anudamiento por el cuarto nudo suplencia que en el material a presentar se considera de importancia. L. Lacan ( 1976) El Seminario 23 Clase 4 Verdades primeras – Inédito, entre otras referencias señala acerca de la “no relación “ y el nudo de borromeo, como suplencia. 3) J. Lacan (1966) Seminario 13, Clase 21 8 / 6 / 1966 pág. 184. Inédito. 4) J. Lacan (1966) Seminario 13, Clase 18 18 / 5 / 1966 pág. 161. Inédito. Cocnceptualización de la función de la pantalla que alude posteriormente a los desarrollos de su Seminario 14 entre 1966 – 1967 posterior “La lógica del Fantasma”. 5) J. Allouch (1986 ) Ustedes están al corriente hay una transferencia psicótica pág. 52 en Littoral 7/8 Las psicosis. Editorial La torre abolida (1989). 6) E. Porge (1986) Endosar su cuerpo en la Obra citada. 7) Diseñan ciertas legalidades ‘ a la japonesa ‘ de negarse a realizar tareas higiénicas, realizarlas como los personajes, “si abrís una canilla te convertís en mujer “ adhiere a diferentes versiones en el transcurso del tratamiento, no lúdicas pero que acompañan ésta familiaridad adoptiva con la cual N. se estabilizara posteriormente. 8) Se advierte que por prudencia no se aportan pormenorizadamente otros detalles históricos, del historial del joven N. 9) J. Braudillard (1987) Todos somos transexuales en Pantalla total Las citas corresponden a las páginas. 22, 19 y 20. Editorial Anagrama 2000 – Barcelona – España. 10) J. Lacan al trabajar Joyce señala a partir de 1975 que éste a realizado una “autocreación artificial” sinthome en tanto el arte aparece como suplencia, sin tratamiento alguno del sujeto. 11) R. Broca (1984) Sobre la erotomanía pág. 128 en Psicosis y Psicoanálisis – Ediciones Manantial – 1985 República Argentina. 12) Al momento del email, se informa de avatares escolares, por lo cual se aloja en un ciber hasta las dos de la mañana, momento en el cual escribe el email. 13) M. Gerez Ambertín (2004) El padre: autoridad y miseria de la masa pág. 5 www.acheronta.com.ar. Anticipa en el texto: “ Estos héroes jamás apelan al pueblo, logran solos lo que los pueblos no han conseguido; tampoco se ajustan a las normas legales, muy por el contrario, las soluciones provienen, generalmente, del avasallamiento de los más elementales derechos humanos.” Pág. 5. 14) S. Freud (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. Obras Completas. Tensión entre el ideal y el superyó en las masas, del pasaje desde la inconsistencia del Otro, a hacerlo consistir a un padre terrible para que exista de tal modo. 15) J. Lacan (1966) Seminario 13, clase 20 1/6/1966 pág. 181 y 182. Inédito. 16) J. Lacan (1967) Discurso de clausura de las jornadas sobre psicosis infantil. Anexo de Lacan con fecha del 26 de stiembre de 1968 en las págs. 160 y 161. 17) J. Lacan (1977) Apertura de la sección clínica en Ornicar? 3. 18) R. Rabinovich (2004) Lágrimas de lo real, libro de próxima publicación, anticipo Nota en Página 12 junio de 2004.- 19) Film: “Alguien tiene que ceder”, con Jack Nicholson, Diane Keaton, ambos invierten azarosamente los anteojos, y cada uno de ellos comienza a mirar con el cristal del otro, mientras él advierte que puede acercarse al proyecto de una apreja estable a lo cual se rehusó durante 63 años, ella entabla una relación amorosa con alguien menor que ella, como lo practicaba el primero y a lo cual hasta el momento se negaba. 20) G. Didi – Huberman (1992) La evitación del vacío: creencia o tautología, pág. 20 en Lo que vemos, lo que nos mira, Bordes Manantial – 1997 – Argentina.    
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